Me confieso:

por caballo Salvaje


Me asombra la vida. Me maravilla, me fascina. Me aturde tanto esplendor en tan poco cosmos. Me acelera el corazón, me dilata las pupilas. Me marean luces rojas, verdes, blancas. Me corrompen melodías, exóticos paisajes, llaves que no tengo… Soy entusiasta hasta la médula y desde las mismas entrañas. Pero esto no quiere decir que sea una ilusa; sino que vivo con esperanza. Habito una insólita y excepcional utopía, que es auténtica y verídica y, por si fuera esto poco, justo ahí he construido mi guarida y acojo a gente que precisa de mi abrazo y de mis brotes optimistas. Sin embargo, no me las doy de altruista. Para que quede ya claro; yo saco mucho más que ellos. Siempre lo hago. A veces incluso llego a pensar que es puro egoísmo. Y es que adoro las huellas que me dejan, los aromas que descubro…  Soy maestra en esta escuela pero alumna al mismo tiempo y es fantástico porque ya no pierdo más el tiempo.

Las puertas continuamente abiertas y, mis manos, aguardando un nuevo reto.

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